La idea de consumir alimentos antiedad es lograr estar saludables de adentro hacia afuera: lo que comemos se refleja en nuestra piel, cabello, uñas, estado de ánimo y energía. Nos permite tener un cuerpo saludable por dentro y por fuera.
SEMILLAS. Chía, linaza, girasol, ajonjolí… cada una cumple una función determinada. La clave está en no abusar y consumir, en forma intercalada, una cucharada sopera de cada semilla.
- Chía. Ayuda a reducir los triglicéridos de la sangre y es una gran fuente de energía. Agrega a un yogurt descremado una vez al día.
- Linaza: Alivia el estreñimiento.
- Girasol: Fuente de ácidos grasos de buena calidad. Ayuda a mantener jóvenes nuestras arterias.
- Ajonjolí integral: Ofrece un importante aporte de calcio.
AJO. Además de sus propiedades antioxidantes, ayuda a fortalecer el sistema inmune y a prevenir ciertos tipos de cáncer.
BRÓCOLI Y CRUCÍFERAS (COL, COLIFLOR, COLES DE BRUSELAS). Poseen una gran cantidad de vitaminas, propiedades depurativas y anticancerígenas.
JITOMATE. Contiene licopeno, un antioxidante natural que previene el cáncer de próstata.
TÉ VERDE. Protege al corazón y ayuda a la disminución del porcentaje de grasa corporal.
LEGUMINOSAS. Contienen altos niveles de proteínas, fibra, hierro y vitaminas.
CACAO. Posee alto contenido de magnesio. Actúa como regulador natural del humor y mejora la concentración.
La dieta equilibrada siempre debe ir acompañada por ejercicio físico y una buena hidratación. Solo de esta manera el cuerpo logrará funcionar de manera óptima, absorbiendo los nutrientes necesarios y eliminando eficazmente los desechos.

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