¿Por qué hacer cambios en la cocina? Porque no quiero que pienses en tu cocina como un lugar que debas evitar. La idea es que la cocina siga siendo un lugar cálido, un espacio que al mismo tiempo fomente la felicidad y la alimentación sana.
Elige con sensatez
Asegurarse de que en la despensa haya mucha comida puede sonar extraño como consejo de dieta. Después de todo, ¿quién desea abundancia de tentaciones cuando se trata de comer menos? En realidad, una alacena vacía puede ser un problema. Al disponer de muchos alimentos saludables tendrás opciones variadas, no sólo para los snacks, sino para todas las comidas del día. Y al organizar tu cocina de forma inteligente podrás asegurarte de que las mejores opciones estén justo frente a ti cuando entres a la cocina o abras el refri. Es más, una cocina bien surtida y organizada puede ahorrarte tiempo y frustraciones. El primer paso para para tiene runa cocina que fomente los buenos hábitos no es correr a la tienda, sino limpiar los estantes. Así que prepara la bolsa de basura y una caja para colocar los alimentos que regalarás, pues es tiempo de deshacerse de la comida que no deseas y que puede darte tentaciones. Empieza por la alacena. Pregúntate para cada alimento: «¿Debo comerme esto?». Considera los gustos de tu familia, pero no cedas demasiado. Si no debes comerlo, lo más probable es que tus seres queridos tampoco. Enfócate en los productos que hayan estado almacenados por más de seis meses.
Luego sigue con el refri y el conge. Tira esas viejas botellas de aderezos, las verduras casi echadas a perder y los sobrantes que tiene más de ocho días guardados. Si lo crees conveniente, limpia los estantes, y así podrás llenar el espacio con alimentos más sanos.
Vete de compras
Tu siguiente paso es ir al supermercado a comprar lo esencial, que dependerá de tu gusto, de la frecuencia con que cocinas en casa y de la clase de alimentos que le gustan a tu familia. La próxima vez que vayas de compras, ten encuentra estas seis estrategias para hacer una compra inteligente:
1.- COME UN BOCADILLO ANTES DE IR
Recorrer los pasillos y cargas las bolsas implica cierto ejercicio, así que debes calmar tu hambre antes de ir a la tienda. Un estómago vacío puede hacerte perder la cabeza, pues nada debilita más rápidamente la fuerza de voluntad que estar hambriento. Pos eso, lo mejor es ir de compras después de comer, y a´si evitar´ñas tentaciones.
2.- HAZ UNA LISTA Y APÉGATE A ELLA
El súper está lleno de tentaciones difíciles de resistir. Al pasar casi por cualquier pasillo te verás rodeado por empaques de colores brillantes diseñados específicamente para atraer tu atención y romper tus propósitos. Para evitar compras impulsivas, haz una lista en la tranquilidad de tu cocina, de acuerdo con las recetas de tu plan de alimentación. En el supermercado, apégate a tu lista.
3.- VISITA LOS PASILLOS PERIMETRALES
En muchas tiendas, las opciones más saludables se ubican en los pasillos laterales. Ahí encontrarás los productos lácteos, la sección de perecederos y los mostradores de carnes y pescados. Como regla general, entre más tiempo pases en los pasillos perimetrales, encontrarás menos alimentos procesados y más alimentos nutritivos, sanos y buenos para ti.
4.- PIENSA EN PEQUEÑO
Existen almacenes de ventas al mayoreo que te prometen ahorrar dinero. No hay nada de malo en ello, peor si te resulta difícil detenerte una vez que abres una bolsa enorme de papas fritas, presta atención. Si vas a comprar algo para comer de inmediato, opta por un paquete que contenga una sola porción, pero si no te queda más que comprar el tamaño gigante, al llegar a casa divídelo en bolsas de plástico resellables o recipientes para una sola porción.
5.- LEE LAS LETRAS PEQUEÑAS
Por lo general, los alimentos procesados y empacados llevan etiquetas detalladas de los ingredientes e información nutrimento. Aprender a leer una etiqueta te ayudará a comprar en forma sensata. Si tu meta es bajar de peso, el dato más importante de la etiqueta es el número de calorías por porción
6.- MANTÉN A RAYA LAS TENTACIONES
No compres artículos altos en calorías que no resistas cuando estés en casa. ¿En verdad quieres que te tienten todo el tiempo? Para asegurar que los caprichos sigan siendo sólo eso, consúmelos en una ocasión especial; por ejemplo, compra helado sólo si la familia realmente desea comerlo, y no fomentes el consumo excesivo guardando un bote de dos litros en el congelador.



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