Al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud. Los malos hábitos de vida, propio de las sociedades occidentales modernas, la evolución de los sistemas de transporte y la tecnología laboral, las nuevas formas de ocio, todo colabora para que todos (niños y mayores), asuman como válidos, comportamientos claramente sedentarios y, por tanto, perjudiciales para la salud.
La inactividad física o falta de ejercicio se considera uno de los mayores factores de riesgo en el desarrollo de la enfermedad cardiaca e incluso se ha establecido una relación directa entre el estilo de vida sedentario y la mortalidad cardiovascular. Una persona sedentaria tiene más riesgo de sufrir arterioresclerosis, hipertensión, diabetes y enfermedades respiratorias.
PREVENCIÓN
Al igual que otros factores, el sedentarismo es un factor de riesgo modificable, lo que significa que la adopción de un estilo de vida que incluya la práctica de ejercicio físico, interviene en la mejora de la salud de la persona sedentaria y reduce su riesgo cardiovascular. En este sentido, hay un aspecto fundamental, que es la prevención desde la infancia. Hoy en día, los niños tienen peores hábitos de alimentación, ejercicio físico y ocio. La práctica deportiva se suele reducir a las horas que imparten en las escuelas; al tiempo que la computadora, los videojuegos y la televisión se convierten en sus principales vías de esparcimiento. Educar a los más pequeños en la necesidad de tener una vida activa, con ejercicio moderado y actividades al aire libre es el único método para ayudarles a convertirse en adultos sanos. Sin olvidar, además, que esa prevención colaboraría en la mejora de las cifras de colesterol y sobrepeso de los más pequeños.
TRATAMIENTO
El sedentarismo sólo se combate con actividad física. Y, como he repetido en numerosas ocasiones, no se trata de convertirte en un atleta de alto rendimiento. La clave está en modificar los hábitos sedentarios de vida y ocio y transformarlos, de manera que se incremente nuestro nivel de actividad física y deporte. En el caso de los adultos sedentarios que llevan mucho tiempo sin hacer ningún tipo de ejercicio, es conveniente que consulten a su médico: tan peligroso es para la salud no hacer nada de deporte, como lanzarse a un ejercicio exhaustivo y desmedido sin asesoría o supervisión profesional.
RELACIÓN CON OTROS FACTORES
El sedentarismo, además de provocar por sí mismo un importante daño a nuestro sistema cardiovascular, contribuye a acentuar los efectos de otros factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión o el dislipidemias (colesterol y triglicéridos alterados). Una persona sedentaria tiende a tener sobrepeso, suele fumar y es habitual que tenga una alimentación desequilibrada. Por el contrario, está demostrado que la actividad física y el ejercicio colaboran tanto en el mantenimiento del peso corporal como en el control de las cifras de tensión arterial, colesterol, triglicéridos y glucosa sanguíneas.
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Hola Karina, das consultas? En dónde? Saludos
Hola!!! Ya nos vimos, mil gracias!!!