Después de las fiestas de fin de año, y motivados por la cercanía de la primavera o las vacaciones, empieza la temporada alta en los gimnasios, los parques llenos de gente en ropa deportiva… y la época de lesiones.
Los «deportistas de temporada» son aquellas personas que no siguen una práctica deportiva planificada y estable durante el año, pero que deciden comenzar una actividad física que les ofrezca resultados rápidos. ¿Está mal hacer ejercicio? ¡Claro que no! Pero el cuerpo se acostumbra a lo que hacemos, y si solemos ser sedentarios, necesitamos comenzar poco a poco, con estímulos acordes a nuestro estado físico.
LOS PASOS PREVIOS
Cuando buscamos resultados rápidos, solemos cometer el error de obviar los pasos previos indispensables para comenzar a entrenar. Esto implica, además de la visita al médico para que realice un examen físico, una consulta con especialistas que ayuden a prevenir lesiones y dolores que repercutirían en el objetivo físico. Si bien el cuerpo está hecho para el movimiento, todos los sistemas fisiológicos requieren un tiempo de recuperación. Todo exceso es potencialmente lesionante. Sin una correcta evaluación inicial, puede sobrevenir cualquier tipo de lesiones, contracturas y dolores (por la mala técnica o por ejercicios demasiado intensos que fatigan la musculatura accesoria), desgarros (por no estirar correctamente) y tendinitis (por esfuerzos repetidos), entre otros.
Siempre es aconsejable realizar una evaluación posturas antes de empezar cualquier actividad física.
TIPS PREVENTIVOS
- Sométete a un chequeo médico para confirmar que sí te es posible realizar actividad física.
- Plantéate objetivos realies para evitar la frustración.
- Usa calzado y ropa adecuada.
- Asegúrate de que tus articulaciones mejoren el rango de movimiento. Recuerda estirar, durante al menos un minuto, cada grupo muscular trabajado antes y después de hacer ejercicio.
- Lleva una buena hidratación y alimentación saludable.
- Trabaja en la prevención, visitando al kinesiólogo para que te realice un buen análisis posturas, evalúe la técnica de tus movimientos y realice las terapias necesarias (masajes u otras) para acompañarte durante la actividad física.
Muchas veces, por apresurarnos para mejorar nuestro estado físico, exigimos a nuestro cuerpo más de lo que deberíamos. ¿Resultado? Nos lesionamos. Aprende a prevenir.
In memorial,
DG

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