Es bien sabido que las emociones juegan un papel muy importante en la forma en la que comemos. Muchas personas comen cuando no tienen hambre para llenar vacíos emocionales, por que están aburridas, porque se sienten solas, por estrés, porque no tienen relaciones satisfactorias, porque tienen un trabajo estresante, porque necesitan premiarse, para festejar algo, después de una larga jornada laboral, etc. Hay un sinfín de causas emocionales que generan ansiedad por la comida. Lo primero que debemos pensar es que nuestras carencias, insatisfacciones o problemas no se resolverán comiendo, sino afrontando las causas. Nunca serán suficientes todos los chocolates existentes en todo el planeta para calmar tu hambre interior.
Un excelente ejercicio cuando estés sintiendo ansiedad por comerte algún antojo es detenerte y preguntarte: ¿qué es realmente lo que está pasando aquí? Toma un respiro profundo y busca dentro de ti qué es lo que te hace falta, qué estás tratando de compensar comiendo ansiosamente? Cuando nades en las profundidades de tu ser, hallarás lo que te hace falta, cuando lo encuentres haz algo con ello: resuelve el problema, pide ayuda, trabaja interiormente y encuentra la paz y la armonía dentro de ti. El desarrollo profesional, las relaciones, la espiritualidad y la actividad física, constituyen otra forma de nutrición, ya que las buenas emociones que nos generan cuando están balanceadas y en equilibrio todas estás áreas de la vida de cualquier persona, nos nutren interiormente y nos hacen sentir felices.
Una técnica para descubrir por qué ansiamos la comida, es escribir un diario en donde hagas un inventario día por día de tus antojos, escribe qué tipo de alimento ansiaste, en la escala del 1 al 10 en qué intensidad lo deseaste, cuál fue el momento del día en el que experimentaste esa sensación, qué habías comido previamente, cuáles eran los pensamientos que cruzaron por tu mente en ese momento, en qué situación te encontrabas, etc. Todo ello te dará las pistas para descubrir cuáles son tus carencias y por dónde empezar a trabajarlas.
Otra técnica muy buena para evitar los atracones alimentarios es en lugar de comerte eso que ansías, en ese momento decide hacer otra cosa diferente que no esté conectada con la comida. Aquí varios ejemplos:
- Sal a caminar a un parque
- Llama a una persona querida que hace tiempo no contactas
- Tómate un baño relajante, prende velas aromáticas y pon música suave
- Regálate un masaje con aceites aromáticos
- Escucha tu música preferida
- Lee el capítulo de un libro que te guste mucho
- Medita 15 minutos
- Frota tu piel con una toalla caliente y húmeda
Ahora que ya sabes que la manera de comer descontrolada puede tener un origen emocional, sé más considerado contigo mismo y aprende a escuchar tu sabiduría interna, de esta manera podrás darte sentimientos y pensamientos nutritivos y tu cuerpo no va a pedirte desesperadamente que te enfoques en él.
Muchas personas tienen dificultad para luchar contra su manera de comer, y para ayudarles estamos los Health Coaches. Si estás en una situación similar, solamente tienes que acercarte a un profesional de la Salud que podrá acompañarte en este proceso de autoconocimiento y te ayudará a balancear todas las áreas de tu vida con estrategias efectivas para que puedas disfrutar de los alimentos sin culpa y sin que te causen problemas de sobrepeso.
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