Para alguien con problemas de sobrepeso, es difícil pelear a diario con la comida, con conceptos como «permitido» y «prohibido«, con contar calorías, y el platito de postre como castigos autoimpuestos.
En algún punto esto se vuelve doloroso desde lo emocional, provoca carencias nutricionales y no logra el objetivo. Lo realmente importante es hacer un cambio de actitud y aprender la importancia de la alimentación en nuestras vidas. Porque cuando nuestro cuerpo está sano, comienza a funcionar bien y a eliminar todo lo que estaba de más, incluyendo el exceso de kilos.
Los kilos de la mente… ¡Reconócelos y piérdelos!
Sin duda, nuestra mente viene con kilos «incluidos»: son los relacionados con la creencia que uno tiene de sí mismo con respecto al descenso de peso y el «puedo o no puedo» adelgazar. Afirmar frases tan comunes como soy gordo, no puedo bajar de peso, siempre estoy a dieta, soy de complexión «gruesa», es lo que impide llegar al objetivo. Y como siempre les digo: «¡el límite en mi estómago lo pongo desde la cabeza!». Se trata de cambiar la forma de pensar sobre la comida y, como consecuencia bajar los kilos no solo del cuerpo, sino también de la mente.
La obsesión es uno de los principales sentimientos que se contrapone a nuestros intentos por perder peso; y por otro lado, querer que se produzca «ya» el cambio de peso, de cabeza, de hábitos y de conducta: y así es cuando aparece el segundos sentimiento: ansiedad, mismo que conlleva a la frustración.
¿Qué es más importante en un plan de descenso de peso: la fuerza de voluntad o el régimen de alimentación?
Los más importante en un plan para bajar de peso es el cambio de mente. Ese cambio tiene que producirse de forma real, desde el entendimiento y conocimiento de nuestro cuerpo, y de la importancia que tienen los alimentos en el mismo. Siempre que se elija realizar un plan saludable, es importante saber a dónde se quiere llegar, cuál es el objetivo y entender que para lograrlo hay que transitar un camino donde un buen régimen y la voluntad, van de la mano.
Nunca debes sufrir en un régimen para perder peso
¡Nunca, pero nunca y desde ningún punto de vista se tiene que sufrir para sentirse saludable y en el peso que uno necesita estar! La persona que sufre es porque no está guiada y no está haciendo las cosas bien. Tenemos sentimientos y sensaciones, conscientes e inconscientes que debemos reconocer para obtener un mejor dominio de las emociones al comer. Además, el reconocer cuáles son los detonantes que llevan a cada persona a comer inadecuadamente permite que se pueda minimizar su exposición o a cambiar la respuesta frente a ellos.
Satisfacción y prevención…
Si nos sentimos satisfechos es probable que se cancele el deseo de comer de más. Por otro lado, si consideramos que el alimento bien empleado previene y cura enfermedades, es muy lógico entender que el alimento mal utilizado nos enferma. Estar satisfecho con uno mismo, mirarse en el espejo y reconocerse cómodo con el propio cuerpo genera una serie de «estados interiores» que facilitan llegar a los objetivos.
Por otro lado, la prevención nos asegura encontrar los caminos para que, con una alimentación saludable, llevemos una vida con más plenitud.
- La única clave para bajar de peso y mantenerse es aprender a comer. ¡Hacer que la alimentación saludable forme parte de nuestras vidas! Uno de los pilares de este cambio se relaciona con la forma de preparación y cocción de los alimentos, que debe ser rica y saludable. Tampoco hay que perder de vista el límite. Una vez que hayamos alcanzado el peso ideal, el mantenimiento no es la etapa más difícil, sino la más fácil. Al haber instaurado nuevos hábitos, mantener el peso no requerirá ningún esfuerzo adicional
Lo primero es el amor hacia ti mismo. Ese amor te permitirá afrontar el desafío del cambio que quieres tanto en tu cuerpo, como en tu salud y mente…

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